¿Sabes cómo es? ¿Acaso sabes que se siente querer amar? ¿Alguna vez has sentido que tienes la capacidad para entregar lo que quieres recibir con el corazón, sintiendo lo que hace que tu boca sonría y tu corazón, con ritmo, baile? ¿De casualidad has experimentado el amar sin amar? Se me presenta como una oportunidad para reflexionar sobre cómo poder amar. Es tan difícil no contemplar tu sombra detrás de mi cuerpo, junto a mi almohada, pesa de sobremanera no entenderte y amarte, es frustrante sentir tu cálido aliento aún en las noches más amargas, frías y largas y saber que no estás ahí, no es típico amar a un ser cuya fascinación me hace delirar, no es típico sentarse a charlar contigo mismo, es algo distinto, creo yo, pero duele el bailar, pero duele el bailar.
¿Cómo es que me haces sentir? ¿Cómo es que de repente eres dueña de mi corazón? ¿Has ganado el concurso de supervivencia en este mundo de caníbales? Has ganado mi amor en este mundo demente. Sobrevives porque así lo quiero, respiras porque yo respiro, me amas porque te amo, te amo, ¿a quién amo? Cuan propio de mi existencia es entenderte como una muer imposible y tener que vivir admirándote cuando ver no puedo. ¿Acaso estas dentro de mí? ¿Tan dentro que me haces vivir?
Considero que eres como la magia verdadera, eres el truco que con el que los egocéntricos sueñan, eres el personaje que interpreta al cisne blanco cuando no es el cisne negro. Estoy profundamente enamorado de ti, tanto así, que podría derramar mi vigor como esperma derretido sobre tu lecho para que te queme mi amor. Estoy tan profundamente enamorado de ti, que lo mejor de ti no son tus pechos, no es tu cola; eres tú. Tu gran rival será la mujer en las mañanas, la que me impulsa a desearla con su ardor afrodisiaco, aquella quien con su buena mesa me prepara para enfrentarte. Pero aquella mujer solo pierde su sentido con el paso de las horas, florece la más tierna de las rosas con el primer sol de la tarde, ¡aparece despampanante con un tierno rostro, una sutil expresión y un abrumador entusiasmo!, con un trasero que guía mi mirada, solo me aquejo de una cosa, ¿Cómo es que me haces sentir? Si sobrevives inconsciente de mi fascinante delirio, si vives porque yo vivo, si existes porque yo existo.
Aun no doy por concebida la razón, pero el amor, ahora, se me presenta como algo inexplicable, ó, como puedo explicar el amor cuando inmerso en sus profundidades lucho por recobrar mi cordura, como puedo explicarlo si eres tan ajena a la realidad a la que aquejas, como puedo explicarte, amor mío, si aun amándote no me defino ni en relativo y negativo.
Te amo con pasión y cariño, te amo como si no solo fuese suficiente verte para sustentar los latidos de mi corazón, te amo porque empapas de carisma hasta el más oscuro de los Giottos, te amo porque eres la luz sobre el prado, te amo porque eres tú lo que he concebido por perfecto. Pero, ¿Cómo me haces sentir? Si aquello que vivo es tan eternamente mágico, es la ilusión detrás del telón, eres el capitán de un barco sin estribo, ¿Cómo es posible? Si aun con saber quién eres no me basta para dejar de amarte y querer amarte.
No me basta la realidad, porque la incomodidad que en ella se vive, en la enajenación racional floto, ¡no! ¡Levito!, ¡no!,…, Vuelo. Así eres tú, como un sueño.
Aun no termino, pero aun soy consciente, ¿Cómo es que no atajo a mi propio ser demente? ¿Cómo es que prefiero la ficción a la vida? ¿Cómo es que te amo, si no existes tú?,…, ¿vida mía?

JUAN SEBASTIAN DIAZ AMAYA
2011-08-09
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