Parece que la falta de ocupaciones han hecho de mi una persona monótona, parece que el terror de la escuela y de las notas ha de acabarse muy pronto, tan pronto como acabe de escribir este!, mi legado de odio, tan pronto como el filo de la navaja adornada por el resplandor que produce la luz que con intermitentes destellos me dice que se va a apagar, corte mis venas, tan pronto como mi alma se convierta en despojo de suplicas, tan pronto como ha de apagarse una vela, así de repente se acabara un mundo, se acabara mi protagonismo nulo en esta una historia.
Ya he culminado mi escrito y parece que no hay mucho o mejor no he escrito nada que para ellos –mis verdugos o padres- fundamente mi muerte, fundamente mi suicidio. Al parecer ya siento la consecuencia de una vida adornada de miseria porque recuerdo cómo fue que me criaron mis padres, recuerdo con odio mientras apretó la hoja de la navaja contra mi muñeca el cómo mi padre me golpeaba cada que le mostraba mis no muy aceptables notas, y recuerdo con odio, dolor e impotencia el cómo mis padres pasaban de la discusión a la violencia cada que alguno de los dos estaba ebrio, y recuerdo con melancolía el rostro de la única persona importante en mi vida, la única que hace que una fría mañana se convierta en el tibio venir del sol acompañado de la melodía de las aves, recuerdo a mi novia, recuerdo momentos de pasión escondidos de la tristeza, la recuerdo, y me abalanzo sobre el lava manos ubicado en el baño y miro mi rostro en el espejo invadido de moho y noto que no va a ser mucho el desperdicio, al fin de cuentas una persona que no puede salir a la calle por ser contradicho por el brillo del sol, no tiene razón de ser para una persona cualquiera. -ya dentro de mi no que da nada-, pero de manera extraña y de un momento a otro siento las ganas de llorar, y no es para menos mi ira, mi odio, mi rencor, mi impotencia, mi dolor es callado por el grito de dolor de un bebe, que lo maldigo mientras me ahogo en llanto –no es mío- pero tampoco –es de nadie- solamente sé que he estado siendo perseguido por sus gritos agónicos que aparecen cada que tengo un problema o mejor que no han desaparecido desde que estudio, y si!, eso es en gran parte mi discurso, mi fundamento de suicidio y vuelvo y digo –ya dentro de mi no queda nada-.
La luz tenue y opaca que a su vez es una luz intermitente me empuja hasta el rincón del baño en donde siento el dolor y la agonía de algo así como un cólico y no es para menos anterior a este mi escape de toda esta basura me he inyectado cualquier cantidad de medicamentos que he encontrado, quise tal vez con esto aplazar mi dolor intentando curarme pero al parecer solo me ha servido para trasbocar sangre, y estoy en el rincón del baño sucio de desconsuelo vomitando con una navaja en mi mano derecha. Tengo una prenda que no es muy buena para la ocasión -ocasión de luto-, y además tengo el deseo de morir, y si, pienso que tal vez es mejor morir por mis propias manos a tener que morir por manos de hipócritas o de asesinos, de enfermeros o de familiares, prefiero el suicidio ¡de cobardes!!! Pero mió, y en medio de mi acongojado llanto digo que es preferible un hombre muerto a una escoria sonámbula.
El recuerdo de la pésima y deplorable raza humana me hace retomar mi voluntad, y me he puesto de pie y de nuevo frente al espejo, ya mi llanto ha cesado, mi vomito ensangrentado a fluido en su totalidad, pero mi juicio no ha culminado, y por esto he de recordar los momentos de alegría que no han sido sino solo metas frustradas, he de recordar con animo momentos de gozo y de pasión, he también de recordar el cómo desgastaba mi energía saltando y vibrando al son de la música en un sitio de mala muerte y de absurda y plena perdición mas el agobio por el pecado mientras mezclaba la irresponsabilidad con la despreocupación total sobre mi vida, al igual que he de recordar como de manera injusta yo en momentos casuales y contados con los dedos de una sola mano pero no por eso no intensos yo era feliz, ¡feliz se pondrá la parca llorona al saber que ha culminado su larga vigilia por mi alma, y al saber que me he rendido en los brazos de mis problemas, al saber que ni los momentos de plenitud orgásmica pondrán cambiar mi decisión, al darse cuenta de que la espera fue en vano porque por mí no le darán ni una felicitación ni un botón de oro al merito, al saber que ya dentro de mi ya no queda ni mi alma!.
¡Morir! Cambiara… nada cambiara, soy nada en el mundo y soy nadie para los que en el habitan, ya el preámbulo y el protocolo de sufrimiento se acabará porque he visto en mi un ser deplorablemente indigno de un cuerpo vivo, y no es por mucho más que he de matarme y lo haré en un placentero y oscuro silencio adornado por los constantes destellos del bombillo viejo, por el baño ensangrentado, por mi dolor y por mi pena, por mi cuerpo…por blasfemia, ¡¡¡he de morir ya!!!,- … -.
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